22 de abril de 2010

Que le corten la cabeza

La historia de Alicia en el País de las Maravillas siempre me pareció un despendole, fruto de alguna mente transitoriamente perturbada por los psicotrópicos, las sustancias alucinógenas o afectada de alguna enfermedad mental. Recuerdo vivamente la impresión que me produjo la primera vez que vi la versión animada de Disney que a mi juicio, aún hoy, no es una película para niños.

Una historia cruel con aquellas flores fatuas, despiadadas con la niña que no tenía hojas ni peciolo. Críptica con la oruga aficionada a alguna clase de sustancia que fumaba sin parar echando humo en la cara de los demás. Incomprensible y enervante con el sombrerero loco empeñado en rellenar las tazas de té desportilladas y en tirarle a la liebre a la cabeza las teteras, los platos y los pasteles. Desconcertante en la sonrisa interesada del gatazo de Chesire que se aparecía y se esfumaba a su antojo.Terrorífica cuando el Dodo le contaba a Alicia el cuento de la Morsa que cuidaba piadosa de las ostritas para después comérselas. Desagradable con la gordinflona reina de corazones, chillona y despótica mandando al cadalso a todo aquel que le llevaba la contraria. En fin, un cristo de historia y desde luego, poco infantil. Sin embargo, y puede que precisamente por eso, a mí me causaba una oscura fascinación.

Seguramente por ese despropósito debió de llamarle tanto la atención a Tim Burton, director poco dado a convencionalismos y con una forma muy particular de entender el cine. La Alicia de Burton es un cuento gótico para adultos, más negro y profundo,  diferente a la historia de todos conocida. La protagonista tiene 19 años y si bien los personajes son los mismos, la historia no lo es. Olvidándose de las licencias que se toma y dejándose impregnar por lo que se nos cuenta, la película es un derroche de magia, fantasía y humor negro. Vehiculo de lucimiento para el histrionismo de Johnny Depp y Bonham Carter, Alicia...recrea un submundo exuberante y de fantasía sin igual, con un diseño de producción apabullante que el 3D  no hace sino realzar, y donde más que nunca, y como en ninguna otra película de Burton, la música de Danny Elfman marca la fundamental diferencia. 
Bravo.

1 comentario:

Belixario dijo...

Personalmente a mi no me parecio ni "negra" ni "profunda", al contrario, más bien superficial e infantiloide, con un argumento flojo al estilo "Narnia" que en nada se parece al espiritu original, y un final realmente lamentable. En lo único que coincido es en el espectáculo visual de verla en 3D, pero esto no cambia el hecho de que es una decepción mayúscula despues de tanto bombo.

Un saludo.