6 de agosto de 2009

Up

Los de Pixar lo han vuelto a lograr: han hecho una obra maestra de la animación.

Estoy segura de que habéis visto los carteles, las fotos de esa casa volando gracias a un enorme manojo de globos. Y de un viejo algo gruñón con un sospechoso parecido a Spencer Tracy. O tal vez de un niño repollo algo gordinflón, y vestido de explorador. Porque ha habido un bombardeo mediático sin precedentes. Puede que todos estos indicios no hayan hecho atractiva la idea de ver la película, o que incluso os haya predispuesto en contra, como me ocurrió a mí.

Pero id a verla. Porque me ha sorprendido su ternura y su comicidad. A la perfección formal no voy a referirme porque Pixar es, sin género de dudas, la mejor compañía de animación del momento. Pero sí me referiré a una historia que te sacude desde un primer cuarto de hora de prólogo simplemente insuperable (diez minutos y yo ya estaba llorando, sin exagerar) divertida a ratos, conmovedora en otros, que rentabilizan con creces los 7€ del gasto. En resumen, hay que verla.

Y atentos a la preciosidad que ha compuesto Michael Giacchino para este largometraje.


3 comentarios:

Madame Tafetán dijo...

Te dejo el comentario ahora que la he visto, porque ya había oído a tanta gente decir lo buena que era que no te iba a poner las ganas que tenía de verla. ¿Qué voy a decir? Es que tiene de todo y sobre todo me quedo con ir a verla a la sesión de las 4, con un montón de niños (aunque no la veo muy para niños), y esa vocecita que escuché hacia el final, en un momento dado: "Ay, mamá, qué pena me está dando, qué ganas de llorar". Menos mal que no es sólo eso :)

Banyuken.es dijo...

Son unos cabrones, te hacen llorar pronto y ya te han ganado para el resto de la película. Deliciosamente cabrones.

M dijo...

Jajaja...vaya, por lo menos no soy yo la única sensiblera...