10 de enero de 2009

Clásicos de la cinematografía universal (II)

Siguiendo con la serie que empezara semanas atrás, quiero referirme a una película extraodinaria, que en su momento me dejó con la sonrisa congelada en los labios y el culo pegado a la butaca.

El show de Truman (1998) fue escrita por Andrew Niccol y dirigida por un realizador que nos ha dado un buen puñado de filmes interesantes, Peter Weir (Matrimonio de conveniencia, Master and commander, El club de los poetas muertos, El año que vivimos peligrosamente, La costa de los mosquitos, Único testigo etc).

Jim Carrey, que no es uno de mis actores favoritos ni uno de los actores más destacados de Hollywood, borda la interpretación del inicialmente cándido Truman Burbank, que vive en una ciudad idílica, Seahaven, y está casado con una enfermera afectada interpretada por Laura Linney. Tiene un trabajo estable, todo marcha sobre ruedas pero en realidad nada es lo que parece, y empiezan a pasar cosas extrañas. Truman quiere probar cosas nuevas, viajar, descubrir qué hay más allá. En realidad Truman, como un nuevo príncipe Segismundo, vive en un mundo de plexiglás, falseado y creado a su medida por un demiurgo de medio pelo, Christoff (el grandioso Ed Harris), que lo retransmite en tiempo real a todo el planeta. Truman es prisionero en una jaula de oro.

Esta película nos plantea capas de reflexión superpuestas. Nos habla del gran ojo que todo lo observa, es una parábola de las sociedades totalitarias; nos cuestiona la moralidad que permite el consumo morboso de las vidas ajenas por televisión; nos habla de los límites de los seres humanos y de la posibilidad de vivir cómodamente mirando hacia otro lado o de elegir la vida difícil y crítica. Nos sugiere tantas y tantas posibilidades interpretativas como sólo las obras maestras pueden ofrecer. Y cada vez que la veo, me parece distinta.

Además, tiene una banda sonora para recordar.





5 comentarios:

Yoriento dijo...

La mejor del amigo Carrey¡ :-)

M dijo...

Yo creo que es una de sus mejores actuaciones...quizás con Olvídate de mí, del estrambótico Michel Gondry...

Aurora dijo...

A mí me impresionó mucho la primera vez que la ví y sigue haciéndolo. Una obra maestra y estoy de acuerdo con que es una se las mejores actuaciones del histriónico Carrey, junto a La máscara.

Introspectre dijo...

En esta película fue la primera vez que no le ví como un ridículo histrión, que provocaba la risa fácil por una mueca más fácil aún... Chapeau! Me alegro de que cambiara de registro...

Banyuken.es dijo...

Una de mis películas favoritas. Se sale este payasete.