3 de enero de 2009

Y hoy, hablaré de Clint...

Creo que la primera película de Clint Eastwood que tengo conciencia de haber visto es Dos mulas y una mujer. En ella, Clint hace el papel de un vaquero a sueldo, de uno de sus desapegados y testosterónicos mercenarios, que inicia una singular travesía fronteriza acompañado por dos mulas y una monja a la que protege del bandidaje. La monja de esta historia es una improbable Shirley McLaine, haciendo de una "hermana" atípica, resuelta y nada mojigata. El resultado fue un western que se salía de los cánones en muchos sentidos, y con una pareja protagonista rebosando química y en estado de gracia, y eso que el bueno de Clint siempre fue un actor bastante "leño". Se encasilló - o le encasillaron - durante muchos años en papeles de rudos sin sentimientos, de solitarios sin remedio, siempre tragando polvo y sudando balas. Después, reforzó su trayectoria de pistolero como Harry el sucio.

Sin embargo, y para sorpresa de much@s de nosotr@s, Eastwood destilaba cine de calidad por todos sus poros. Perdimos a un probablemente mal actor, para ganar un director sensacional que año a año, nos reporta alegrías con sus películas, que salen a más de título por año (para un cineasta con 78 primaveras cumplidas). A pesar de que en pantalla grande mi primer encuentro con el Eastwood director se produjo en el año 95, con la adaptación cinematográfica de Los puentes de Madison, lo cierto es que viene realizando y produciendo películas desde 1971. Desde esa fecha hasta 1995, dirigió un total de 17 filmes de entre los que podemos destacar El jinete pálido, El sargento de hierro, Sin perdón, o Un mundo perfecto.

Sin desdeñar las anteriores (tampoco me atrevo, no las he visto todas), creo que el mejor Eastwood se viene escribiendo en los últimos años. Cine en estado puro el que presenciamos en Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo Jima, o la realmente conmovedora Million dollar baby. Las dos caras de la invasión de Iwo jima por los norteamericanos, la yanqui y la japonesa, y el coraje de una chica humilde para cumplir con su sueño de ser boxeadora. El intercambio, con Angelina Jolie, viene a perfeccionar este año, esa cosmografía norteamericana de personajes honrados, luchadores, con una visión del mundo y un sentido de la justicia y de la verdad por las que vivir y morir. Yo sólo espero que Clint Eastwood pueda ofrecernos unas cuantas lecciones de cinematografía más, antes de que las luces se apaguen.


5 comentarios:

Madame Tafetán dijo...

La verdad es que Clint Eastwood como director es siempre una grata sorpresa. Aunque "Los puentes de Madison" no me gusta y tiene incursiones más comerciales como "Space comboys", tiene tantos aciertos en su haber: "Un mundo perfecto" me encanta y "Medianoche en el jardín del bien y del mal" siempre me deja pensando que qué poco le pega ese ambiente surrealista a Clint.

Introspectre dijo...

Eastwood es un monstruo de la dirección. Estoy con Madame T.: Un mundo perfecto es increible, Medianoche es otro peliculón, pero con la que me quedo sin ninguna duda es con "Mistic River"...

M dijo...

Mystic River es estremecedora. Creo que mi favorita de los últimos años es Million Dollar Baby. No he visto ni un mundo perfecto ni Medianoche...con el fantástico y cínico Kevin Spacey. La tengo en el "debe"...

Banyuken.es dijo...

¿Mal actor?, ¿mal actor?. Te recomendaría que vieras "El bueno, el feo y el malo", entre otras.

M dijo...

Siempre le he considerado un mal actor, Bankuyen. Respeto que a ti te guste pero Eastwood es de la madera de esos actores a la que también pertenecen Sussell Crowe o Daniel Craig (salvando las distancias): la de los que sólo tienen que permanecer impasibles. No actúan nada, sólo se colocan delante de la cámara. Incluso hoy en día Eastwood hace igual, y eso que como ya he dicho, me parece un director impresionante...