13 de julio de 2009

Del oficio bien entendido

No tiene una cara, sino un mapa. Porque más que piel, su rostro es un manojo de arrugas, un puñado de valles rocosos por donde alguna vez discurrió el agua. No me lo imagino inyectándose botox.

Este señor cuya fotografía veis a la derecha y por si no lo conocéis es Ed Harris, para mí uno de los actores más respetables de la cinematografía norteamericana actual.

No es que Harris no haga malas películas de cuando en cuando; es que siempre consigue sobreponerse a las malas historias para dejar su peculiar huella interpretativa. Puede que haga de secundario, que una estrella de más renombre lleve la etiqueta, en el filme, de 'protagonista', pero silenciosa, eficazmente y casi de puntillas, le arrebata las simpatías y las adhesiones del público. Harris no sólo resulta creíble sin tener que gesticular. No sólo es capaz de transmitir, bajo ese pétro rostro, emociones ocultas y encontradas, dulzura, romanticismo y sensibilidad. Es que nos convence incluso cuando hace de malo; dignifica a los malos y nos hace casi casi ponernos de su parte, tanto que nos da pena que mueran.

Es bueno haciendo de poli, de investigador, de defensor de la ley y de las causas nobles. Pero es aún mejor haciendo de manipulador, de mafioso, de nazi, de gángster, de loco con delirios de grandeza. Es entonces cuando caemos dulcemente en las redes de su atractivo y las evidencias de su talento como actor.

2 comentarios:

Madame Tafetán dijo...

Jajaja, hace unos días pensaba yo en Ed Harris, en lo gran actor que es, en que da igual que aparezca 10 minutos que hora y media, que sea el bueno, el malo o el regulero... es tan grande que dignifica cualquier película y que nos hace sentir todo lo que se requiere del personaje. Y hay poco como él, quizás Stanley Tucci

M dijo...

Totalmente de acuerdo, Madame Tafetán. Stanley Tucci también es un actor que me gusta bastante, aunque no creo que esté al nivel de Harris. Es que si te das cuenta, hay un puñado de buenos actores siempre poco reconocidos...pienso en William H. Macy, Morgan Freeman, Gene Hackman, James Cromwell, Phillip Seymour Hoffman, Samuel L. Jackson...a pesar de ser todos ellos muy diferentes en sus formas de actuar y en los papeles que desempeñan, suelen ser actores que añaden valor a las películas en las que aparecen, sin armar mucho escándalo...