24 de diciembre de 2008

Vindicación de las mujeres escritoras

Denosto la idea de que haya o exista una "literatura femenina". Máxime cuando por literatura femenina se refieren a los libros escritos por mujeres. No creo que las escritoras escriban para mujeres, ni siquiera creo que escriban de forma diferente. Pienso que no tratan temas distintos y dudo incluso que traten los temas de forma diferente.

En definitiva, creo que si se hicera una "cata ciega" de una obra sería imposible distinguir el sexo del autor o de la autora. Y pienso que las diferencias a la hora de escribir son intrínsecas a los escritores, es decir, que cada escritor o escritora alcanza o llega a alzanzar un determinado estilo distintivo que a la postre, logra tener seguidores y lectores y lectoras reincidentes. Aunque es bastante cierto que las que más leen en el metro son ellas, lo cual ofrece una interesante interpretación.

Digo todo esto, no sólo porque me considere feminista, sino porque leo obras escritas por mujeres muy a menudo, y esas son mis apreciaciones al respecto. Almudena Grandes, Amélie Nothomb (ver post anterior), Lucía Etxebarría, o Rosa Montero son escritoras con las que repito una y otra vez. Sobre esta última quería hablar hoy.

Acabo de terminar Instrucciones para salvar el mundo, su última novela, que viene a ser una fábula ciudadana de personajes desarraigados y perdidos, y que transcurre, cómo no, en Madrid. La he leído con gusto aunque no haya sido la que más me ha gustado de sus novelas. Recuerdo con especial cariño Historia del rey transparente, una historia formidable de una mujer nada corriente, luchando por sobrevivir en el Medioevo. Me reí muchísimo con La loca de la casa, que no es un ensayo sobre la literatura, tampoco una novela, ni una autobiografía aunque lo parezca. Simplemente delicioso. Me gustó La hija del caníbal, la primera cita narrativa que tuve con ella. Pero creo que la Montero despliega un talento grande en sus columnas periodísticas. Sencilla pero incisiva, y clara en sus exposiciones. De prosa simple, cultiva un novelismo madrileño muy particular, que la emparenta con Almudena Grandes y que a los que nacimos aquí , a veces, ay, nos llega al alma.

2 comentarios:

Nuwara Eliya dijo...

Parece que tenemos los mismos gustos literarios.Yo devoro todo lo que sale de las autoras que has citado:No comprendo que a alguna de mis amigas no les guste Almudena Grandes, a mi me fascina.No comprendo que a Lucia etxebarria la machaque tanto la critica, a mi me ha hecho pasar ratos estupendos ( Por cierto , una pena que cerrase su blog en el que ella personalmente escribia practicamente todos los días), De Rosa Montero me hice fan cuando lei un articulo suyo que se llamaba ni madres ni cojas , en el que contaba sus experiencias como mujer que no habia tenido hijos por decisión propia, y me he leido casi todos sus libros , tambien.
Solamente pienso que en una cata a ciegas, yo creo que si acertaria casi completamente a diferenciar cuales estan escritos por hombres y cuales por mujeres.Y no sabria decirte porque,porque disfruto por igual de escritores y de escrituras, pero que me vendan por ejemplo a Antonio Gala como un escritor que describe la sensibilidad de la mujer, me repatea.Lo poco que le he leido hasta que decidí dejar de darle oportunidades, hace que no me sienta para nada identificada con lo que escribe, cosa que no me pasa con Almudena o Lucía, con las que en cada libro encuentro algo que me parece haber vivido.
En fin, M , buen tema el que has elegido en esta entrada.

M dijo...

Totalmente de acuerdo en casi todo, Nuwara. Con Lucía Etxebarría me he reído un montón y tanto Almudena Grandes como Rosa Montero me parecen dos pedazo de escritoras, cada una con su estilo. Sobre Gala, al que he leído menos, puedo decirte que lo pasé realmente bien leyendo sus memorias (Ahora hablaré de mí), que está trufado de anécdotas y es un libro divertidísimo, y al mismo tiempo conmovedor. Es un libro "muy Gala". Sobre lo que comentas de que a menudo hablan de Gala como gran conocedor de la sensibilidad femenina - menuda chorrada, como si hubiera una sensibilidad femenina estándar -, es un cliché como cualquier otro; seguramente es porque las mujeres de los libros de Gala responden a lo que los hombres consideran "femenino"...pero eso es un debate a mantener en profundidad...