7 de diciembre de 2008

Otra forma de mirar la crisis...

Siempre he sentido un gran interés por las alturas, una propensión a subirme a los sitios altos, a aquellos puntos de las ciudades o de los entornos naturales desde donde puedo verlo todo. Presento pues, una patológica tendencia a situarme físicamente en lugares desde donde pueda contemplar el panorama general y no perder detalle, ver cómo se mueven los individuos o la gente en su conjunto, experimentar la ficticia sensación de que puedo visualizar lo que pasa, tener un cierto dominio de la situación, estar por encima como una mente omnisciente que decide sin mezclarse demasiado... en fin, no hace falta un sesudo estudio psicológico para saber que situarse en puntos altos nos hace sentir de alguna forma por encima del bien y del mal, en una situación de superioridad, aunque en mi caso lo que más me complace es alcanzar una perspectiva más amplia y completa de las cosas, como para hallar el orden subyacente a la realidad, a partir de una compleja composición de miles de pequeñas piezas...

No importa si es en Madrid o si estoy de viaje, la cabra siempre tira al monte... a los rascacielos, a los campanarios de las iglesias, a las cúpulas, encima de los monumentos, a las colinas que sobrevuelan las ciudades, a los faros, a los miradores, a las azoteas, a los tejados, a los acantilados al borde del mar...Creo que algunos de mis recuerdos más memorables corresponden a "momentos en las alturas".  Y es más curioso si tenemos en cuenta mi aviofobia confesa...

El caso es que a los numerosos puntos altos de Madrid a los que conviene trepar, se ha sumado hace no demasiado un nuevo espacio digno de visitar: las terrazas del Museo Reina Sofía. Situadas en la tercera planta del edificio Jean Nouvel, pretenden servir de prolongación del espacio expositivo al aire libre, y ofrecen un panorama espectacular de los alrededores. Son un espacio tan singular como lo es el propio edificio, y procuran una visión simplemente impresionante del patio y del interior de la ampliación que parece una gran caja de muñecas, toda de cristal. Y por encima ese precioso alero rojo que parece que va a desplegarse y echar a volar...subir es gratis, amig@s. Lo mejor es entrar por la ronda de Atocha, que es un acceso mucho menos concurrido y más directo, y sin necesidad de pasar por caja, vamos directamente a los ascensores y arriba... simplemente un privilegio a coste cero... y de remate, una vueltecita por La Central, una de las librerías más preciosas e interesantes de la ciudad...   

9 comentarios:

Madame Tafetán dijo...

Vaya un planazo, sí señor.
La verdad es que hay ciertas panorámicas que son indispensables: no es que sea muy alta pero subirse a las bóvedas de San Marcos de Venecia es más que recomendable.

M dijo...

Madame Tafetán, cuando estuve en Venecia no pude subirme porque las colas, en pleno verano, eran interminables...también me quedó subirme al precioso campanile...pero es igual porque volveré, y lo tengo pendiente para entonces...

Uxío Malvido dijo...

Me apunto pero ya a subirme a las terrazas del Reina Sofía, que además tengo al ladito de casa.

Ayer subí al Puente de Vizcaya; impresionante

http://www.puente-colgante.com/castellano/portadaES.htm

M dijo...

Seguro que te encantan, Uxio, es una gozada y suele haber muy poca gente, y más cuando hace frío... si vives cerca (qué suerte), no tienes excusa...te agradezco el enlace del puente colgante de Vizcaya, lo he visto en fotos pero no he tenido oportunidad de visitarlo porque de hecho nunca he ido al País Vasco, aunque me muero de ganas...Me parece una auténtica pasada, con esa arquitectura del hierro tan preciosa. Me parece muy gracioso y anecdótico que me hayas enviado un enlace de un puente, que constituye otra de mis obsesiones arquitectónicas confesas, por muchas razones: por la altura; por su carácter articulador de espacios, tan metafórico; por sus líneas estilizadas; por la complejidad técnica que plantean... Suelen ser, al igual que los lugares altos, puntos ineludibles de mi visita cuando voy a otros lugares. Tendré que hablar de esto en otro post...

Aurora dijo...

La altura... Siento pánico a la altura. Sufro de vértigo y no puede subir a lugares altos donde no exista, al menos, una protección que llegue hasta mi cintura. No obstante, me encanta observar las ciudades desde lo alto, como a tí. Lugares maravillosos observados desde lo alto: Milán desde las terrazas de su Catedral; Roma desde la cúpula del Vaticano (cuando subí, aún no estaba vallada); La plaza de San Marcos desde el Campanille; el Sena desde las terrazas de los Almacenes Printemps (un descubrimiento); Montmatre desde las cúpulas de sacre Couer... En materia de naturaleza, los Picos de Europa desde Fuentedé; los Montes Tatra desde el mirador de Zakopane; las vistas desde Peñatú...
¿Hablamos de Puentes? Las vistas desde el Puente de Luis I en Oporto; el puente sobre el Jucar de Cuenca; El de Rande sobre la Ría de Vigo...

Diosssss, qué me gusta viajar!!!

M dijo...

Hala, venga tod@s a ponerme los dientes largos...

Uxío Malvido dijo...

El puente de Oporto y el de Vigo son un básico :)

Venga, sí, hablemos de puentes, jaja

M dijo...

Lo cierto Uxio, es que el puente de Rande me impresionó mucho, allí colgado como con alfileres entre dos colinas... las vistas son espléndidas, y más que una construcción real, parece pintado con acuarelas...el de Oporto, me lo apunto en el "debe"...

Bueno, por lo que se ve, los puentes suscitan gran interés... No habrá más remedio que escribir un laaargo post sobre ellos...y espero todas vuestras aportaciones... :)

Aurora dijo...

Otro puente maravilloso es el de la Constitución ¿no? Vivan los puentes!!! Ellos nos permiten viajar...